Cuando duermo lo sé
De repente, un río en medio de la selva. Era Vietnam o Laos, verde vida abundante. Desde el horizonte el sol inundaba todo de ámbar, de oro. Dentro del barco podían verse las dos orillas.
Sentado en un banco de madera tocaba enfrentar a la anciana profesora, de pelo blanco, vestido floreado y lentes. Dijo: “llega el final de tus días y tienes la oportunidad de repetir uno de estos momentos de alegría en vida: la noche en que te entregaron el auto más deseado, o una tarde de mates con tu mamá"
Antes que pueda responder, la anciana, que era yo mismo, afirmó: “que linda es la vida simple, que simple que es la vida”
Cuando duermo lo sé, despierto y se me olvida.
De repente, un río en medio de la selva. Era Vietnam o Laos, verde vida abundante. Desde el horizonte el sol inundaba todo de ámbar, de oro. Dentro del barco podían verse las dos orillas.
Sentado en un banco de madera tocaba enfrentar a la anciana profesora, de pelo blanco, vestido floreado y lentes. Dijo: “llega el final de tus días y tienes la oportunidad de repetir uno de estos momentos de alegría en vida: la noche en que te entregaron el auto más deseado, o una tarde de mates con tu mamá"
Antes que pueda responder, la anciana, que era yo mismo, afirmó: “que linda es la vida simple, que simple que es la vida”
Cuando duermo lo sé, despierto y se me olvida.
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