"El sueño es un arte poético involuntario." Immanuel Kant (1724-1804) Filosofo alemán. Compartamos nuestros sueños, esa labor humilde del inconciente que provoca maravillas que uno olvida. Compartamos los imposibles lo ridículo lo perfecto lo terrible... la magia de crear mundos innumerables, esos que dejamos ir cuando despertamos, como si no tuvieran valor por no poder asirlos. También estamos vivos cuando dormimos.
domingo, 6 de marzo de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
Sueño II (By Pepino)
Habilidades elevado a la N
Las reglas eran claras: los cinco empezamos de cero, con iguales capacidades, pero el que lograba matar a otro jugador recibía como premio en cada ocasión la duplicación de su fuerza. El desafío transcurría en una enorme casa de la cual no se podía salir. Todos con vidas infinitas, al morir aparecías en otro lugar de la vivienda.
Arranqué confiado, pero antes de poder encontrar una víctima, alguien murió, y alguien dobló sus capacidades. No pasaron cinco segundos que el mismo participante elevó al cubo su potencia. Ni lo vi venir, pero con una piña en la cabeza y la fuerza de un gorila me liquidó al instante. Al parecer ya había matado a todos. Comprobé su fuerza al verme descubierto e intentar esconderme tras una puerta que voló en mil pedazos de una patada. Ya tenía mucha velocidad y fuerza como para enfrentarlo: me partió en dos de un rodillazo. Apenas aparecía yo en la casa, el jugador me descubría y reventaba. Se volvió invencible.
El sueño terminó, porque el mismo jugador iba a ser ganador por la eternidad. Así suelen terminar los sueños.
Sueño I (by Pepino)
Cuando duermo lo sé
De repente, un río en medio de la selva. Era Vietnam o Laos, verde vida abundante. Desde el horizonte el sol inundaba todo de ámbar, de oro. Dentro del barco podían verse las dos orillas.
Sentado en un banco de madera tocaba enfrentar a la anciana profesora, de pelo blanco, vestido floreado y lentes. Dijo: “llega el final de tus días y tienes la oportunidad de repetir uno de estos momentos de alegría en vida: la noche en que te entregaron el auto más deseado, o una tarde de mates con tu mamá"
Antes que pueda responder, la anciana, que era yo mismo, afirmó: “que linda es la vida simple, que simple que es la vida”
Cuando duermo lo sé, despierto y se me olvida.
De repente, un río en medio de la selva. Era Vietnam o Laos, verde vida abundante. Desde el horizonte el sol inundaba todo de ámbar, de oro. Dentro del barco podían verse las dos orillas.
Sentado en un banco de madera tocaba enfrentar a la anciana profesora, de pelo blanco, vestido floreado y lentes. Dijo: “llega el final de tus días y tienes la oportunidad de repetir uno de estos momentos de alegría en vida: la noche en que te entregaron el auto más deseado, o una tarde de mates con tu mamá"
Antes que pueda responder, la anciana, que era yo mismo, afirmó: “que linda es la vida simple, que simple que es la vida”
Cuando duermo lo sé, despierto y se me olvida.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Sueño III
Recuerdo la imagen de unas piernas larguísimas y negras, el short, el piso brillante, la pelota anaranjada y la velocidad, estaba por encestar! era un jugador de la NBA, (Mon Dieux!!!!) nunca fui tan larga ni tan hombre ni tan deportista como en ese sueño.... Al momento siguiente estaba desplegando mi desabillé en un enorme piso de hotel, con una cama de techo y mosquitero de tul, y una puerta-ventana abierta de par en par que provocaba el vaiven permanente de unas cortinas livianísimas. Yo acomodaba mi peluquita plateada en ese escenario blanco y negro, sin testigo alguno de que por un instante estaba siendo una auténtica Rubia de New York.
Sueño II
Alguna vez soñé a mi amiga Eliana, dorada y etérea; en mi sueño era felíz, era alada, transparente y radiante. Ella en su plenitud se había convertido en Hada.
sábado, 5 de febrero de 2011
Sueño I
La 1er imagen es de una ciudad con mucho parque y flores. Es de noche. Se abre una fosa en alguna de las calles (como una salamanca) por dónde salgo yo: "un caballo blanco del infierno" y a mi lado, imitando casi perfectamente mis movimientos, "un caballo negro del infierno". Salgo con un galope desenfrenado, no soy ese animal, mi espíritu está preso en él, siento la velocidad pero no puedo acceder a sus intenciones, al motor mental de sus pensamientos. Viajo en esa bestia y registro a la otra que la sigue como una sombra; trato de dilucidar por qué tanto vértigo; corremos alrededor de una plaza que comienza a convertirse en un pequeño Coliseo de fuego. Van a hacer un sacrificio, lo persivo, me aterra, no quiero ser complice de eso y me quiero escapar. Sé que ya detectaron una víctima, es desesperante. Empiezo a esforzarme para salir. En un momento mi espíritu (que es una sensación sin forma), queda agarrado de las ancas traseras del "caballo blanco del Infierno" cada vez va más rápido, el fuego ilumina todo, la noche está chorreada de rojos y anaranjados, veo las siluetas de las personas que huyen y yo no recuerdo si me animaba a saltar. (año 2007)
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